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Qué hacer cuando llega un hermanito

¿Qué pasa con nuestro primer hijo cuando llega un hermanito?

[vc_row][vc_column][crocal_title]Quiero darle a cada uno de mis hijos lo que necesita[/crocal_title][/vc_column][vc_column][vc_column_text]
Lo primero que necesito es darme cuenta de que sigue siendo un niño, nuestro hijo. En muchas ocasiones ocurre que en cuanto llega un bebé a casa, el hermano parece que ha crecido en un día 3 años.

Todo el mundo empieza a verlo como más maduro, mayor, con más responsabilidades, se le toleran y comprenden muchas menos cosas y de la noche a la mañana el pobre no entiende nada.

Aunque no esté en brazos y no le tenga que cambiar y dar de comer a todas horas sigue necesitándome, sigo siendo su mamá y él mi niño o niña.

¿y con mi hijo mayor algún consejillo?

Ojo a sus necesidades Sus necesidades no desaparecen con la llegada de un hermanito. No tienen las mismas que antes, ni menos por ser el mayor, tendrán más ya que la nueva situación suele descolocarles, dejan de ser el centro de atención y no acaban de comprender qué pinta el bebé aquí y cuál es ahora su lugar.Ojo a sus emociones. Es probable que a medida que crezca no tenga rabietas tan intensas o que no sean tan explosivas. De todos modos, sigue necesitando escucha y acompañamiento emocional. Es muy útil hablarles de una doble emoción que surge cuando uno tiene un hermano. Es posible que saberlo le ayude a comprender lo que le ocurre en muchos momentos en los que parecerá que ni siquiera puede entenderse a él mismo.

Por un lado, los niños adoran a su hermano desde el momento en el que se enteran de que existe, por otro lado, hay momentos en los que tendrá una emoción distinta y opuesta, en ocasiones. Puede sentirse triste porque esté aquí, en su casa, en su familia, desconcertado porque de pronto no encuentra su lugar, solo y desplazado, sentirá que alguien le ha sacado su sitio, enfadado y lleno de ira por lo que puede desear que se vaya, que desaparezca y no vuelva más.

Normalmente estas emociones son muy complicadas de comprender y esto puede producir más tristeza, más frustración, más desconcierto y más irá y enfado. Para ellos, poder hablar sobre todas estas emociones que son nuevas, como algo que a todos nos ha pasado y que a todos los hermanos del mundo les pasa, supone alivio, comprensión, sentirse entendido, acompañado, conectado y escuchado. Ojo al tiempo. Sigue necesitando hablar contigo, que le escuches, que le hagas mimos, cosquillas, pedorretas. Precisa ese ratito de juego, ese cuento, ese momento de conexión diaria, el contacto físico, tus abrazos, tus miradas.

Si te cuesta mucho encontrar este momento porque te da la impresión de que tu bebé absorbe todo, fíjate al principio tres momentos concretos y especiales en el día por ejemplo: al llevarle al cole, un abrazo especial una canción,  al mediodía a la vuelta del cole una conversación íntima con él mirándole a los ojos y un momentito de conexión al acostarse tumbado a su lado, mirándole a los ojos, cuéntale una historia, una anécdota de cuando era pequeñito.

Nuestro hogar debe ser refugio para que cada uno pueda vivir, pertenecer  y ser él mismo. Taller hermanos – compañeros de vida. Te invito a apuntarte en el taller online y en directo: HERMANOS – COMPAÑEROS DE VIDA, aprenderemos cuáles son las verdaderas necesidades de los niños como individuo y como hermanos.

Trabajaremos sobre cómo gestionar los celos, qué herramientas necesitamos para prevenir comparaciones y rivalidades y cómo gestionar los conflictos y peleas entre hermanos para transformarlos en oportunidad para fortalecer y cuidar una relación para toda la vida.

Además, el Jueves 14 por INSTAGRAM vamos a estar reflexionando y respondiendo algunas preguntas.
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